No sin ti
Es tiempo, nunca demasiado pero sí el suficiente, para saber que te he fallado.
Norimaki, hombre completo sin complejos, entusiasta, atrevido y enteramente entregado a mí, has dejado de sentir esa entrega y con ella te quedas esa parte de mí, que sin ti no puede.
El escozor de mis dedos al desearte, el ardor arrodillado, los cigarros, tu aroma, mi deseo...todo te da igual y la razón he sido yo. Ni perdones, ni palabras, ni esta sensación de agotamiento, de falta de aire que me impide respirar en mis adentros, nada sin ti, todo lo guardo.
Sabes cómo disfruto con Dolina y todas esas mariconadas que tanto me respetas. Dice el pelotudo que si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo (...)
No te escuché como merecías, no interpreté tus silencios, dejé que la rutina se aposentara -con lo poco que lo soporto y yo solita lo hice- y con ello he cortado tus alas, tus ganas, la pasión de la que he aprendido...
No sirve de nada que me revuelque en la misma idea, que me autoflagele o que los ojos sigan inflamados de rabia contra mí misma. Así no se avanza.
Recapacito, me arrepiento de no haberte escuchado como mereces, de haber tenido esa manía mía de querer sentirme especial (sí, ya sé que lo has repetido veinte billones de veces, pero ya sabes, viene de atrás..y es difícil para alguien como yo). Y si hay algo que deteste más que el costumbrismo es no hacer nada para aprender de los errores.
Lo he hecho, estoy en ello y tal vez no vuelvas pero me encargaré (como los Hombres Sensibles de Flores) de no caer en el olvido.
Sé, siento y así quiero que sea, que sin tu entrega, no hay más. Desaparezco.
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