No lo mereces

¿Por qué, de repente, apareces en mi mente? Tú, que nunca aprendiste a querer...
Ni siquiera eso mereces, formar parte de mis recuerdos.

Un piano y vienen a mí todas las audiciones, las horas invertidas en mí misma, escuchando, estudiando, improvisando, mejorando...nunca fue suficiente para llenar tu ego de un orgullo interpretado. Nunca supiste ni nunca sabrás lo grandísima persona que soy, nada parecido a ti.
No, no es narcisismo, es consciencia del lugar de cada uno y tú te quedaste abajo, en el subsuelo, hace tanto ya...
De todos modos, siempre supe sacarle el mejor partido a todo y tú no ibas a ser menos. De ti me quedé la satisfacción de haberme conocido.





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