Llevo tiempo pensando en ello y justo esta mañana lo he exteriorizado con palabras.
Desde
hace una década, aproximadamente, noto considerablemente un cambio en
mí misma. A fuego lento, sin prisas, pero en el que, comparando
situaciones y sus respectivas reacciones, se puede apreciar la gran
diferencia.
Mis gustos, mi visión ante algunas personas, mis
prioridades...todo parece haberse ralentizado con el único fin de
regalarme el poder de la calma y la decisión. Y es que ya se sabe que el
que se deja llevar por el pronto, soltando por la boquita lo primero
que se le antoja, acaba escaldado.
En mi caso, de algún modo
obligada, siempre he sido de las que piensan en silencio. Prefiero
callar (que no ceder, eso de "quien calla, otorga" es una gilipollez
como un templo) y pensar. Haciéndolo me evito emitir juicios apresurados
o tomar decisiones que más tarde lamentaré. De hecho, creo que no he
dejado de hacer otra cosa en toda mi vida, pensar, y justo ahora empiezo
a ser consciente de ello.
Es terrible comparar pero lo de hoy
no ha tenido precio. Si realmente soltara lo que me ronda en la cabeza
desde hace tantos años, te hundiría en la miseria existencial. Si
actuara como tú, sin recapacitar, apresurándote a mentir sobre ti misma
como si tu única certeza inventada fuera la real, sería una amargada.
Sin ninguna duda, no, no somos iguales y, querida, tampoco quiero ser
tú.
Estoy orgullosa de mí misma. ¿Cuántas
veces habré oído eso en infinidad de personas diferentes? Me pregunto
si tú misma te habrás parado a pensar en lo que eso significa. El
personal está tan acostumbrado (puajjjj otra vez, qué horror) a utilizar
la palabra de cualquier modo, a no hacer uso del silencio, que dan por
hecho que estar orgulloso de sí mismo es el resultado de equivocarse y no arrepentirse y por supuesto permanecer por encima del resto por ello. Esa otra expresión de para atrás nunca, ni para tomar impulso
¿hola? ¡otro bodrio!. Hacia atrás hay que mirar cuando sea necesario,
hay que aprender, hay que crecer y no por ello estamos basando la vida
en decisiones pasadas, muy al contrario, quien recapacita, valora pros y
contras y actúa en consecuencia está preparado para asumir nuevas
equivocaciones sin que su vida se convierta en una tragedia.
Mantener una conversación sin que me permitas acabar de exponer mi opinión y sin embargo tener que oir tu pues yo... en cada interrupción, provoca poco más que perder la credibilidad.
Al
margen de tus miedos, tus incapacidades, tu baja autoestima y tu
indecisión constante, te quiero. Sí, he aprendido a quererte como
necesitas porque eres incapaz de ver más allá. Me da lástima que no
puedas abrir tu mente y creer (pero creer con decisión, con energía, con
seguridad) que, de creer y querer, te comerías El Mundo. El Mundo, no
el tuyo sino el que habitamos el resto de la humanidad. Un Mundo donde
hay más personas aparte de ti y sí, también algún gilipollas suelto pero
a esos, con la experiencia que tienes, los atraes con solo pisar la
calle.
Todo reside en aceptar que no hay que ser lo que el
resto espere,ni siquiera lo que tú misma esperas de ti. La cuestión es
aceptarse y disfrutarse...
Quedamos tan pocos que a veces creo que estoy sola. ¿Seré la única loca o la única cuerda? Hice bien eligiendo a Alice, yo también me siento un renglón torcido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario