Seiscientos sesenta y seis poemas. José Puente.
Eme, Bob, El petit Kiepura...no están. F los aparcó pero ha vuelto con sus espirales, sus ciclos, su infinito. Tal vez el universo, que sorprende sin previo aviso, lo trajo de vuelta para que vea cómo se vomitan las piedras preciosas.
Su pulmón (que ahora no es de acero), donde ha compartido interiores, paréntesis, pajas y sueños, se ha publicado.
José Puente, el escritor para otros. F, mi eme, el que sigue escribiéndome entre paréntesis sin cerrar, me ha encontrado, años después de.
Y he vuelto a leerle y a conmoverme entre letras familiares, entre años sin saber.
Me dice que la vida es lo que nos dejan después de trabajar como mulas para seguir avanzando, sea cual sea la dirección, o el orden de las cosas nunca podría cerrar nada. Ni paréntesis, ni besos, ni corazones.
No importa cuánto tiempo pase o cuántas palabras se callen, se guarden o no se encuentren. Mi ego se alegra de haber contribuído, de haber sido Maga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario