Hay días que

Hay días en que la idea inicial de quedarse bajo las sábanas hubiera sido la más productiva.

Así está el patio

Prisas (mías y del resto), nervios impropios de quien espera una respuesta que no gustará, pagar y pagar, una y otra vez, sin compasión ni tarjeta. La decisión matutina, su anhelo encerrado, mi decepción inicial..

Y ese especímen cada vez más común, que se hace llamar hombre, perdido en vaya usted a saber qué rincón, donde la soledad de las palabras inhertes le enaltecen su diminuto cerebro y le endurecen la polla.

Así sigue el patio

Hay días donde la noche no llega, donde abro puertas y cierro ventanas. Noches para coger aire y contar desde 2, de impar a impar, con la calma que el día me ha robado.
        

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