La que muestro, la que oculto, la que adian o desean, incluso la que nunca seré, todas soy yo.
Eme siempre tuvo una manera tan especial de vivirme que me quema el estómago cada vez que vuelvo a aquel mundo, nuestro mundo, y recuerdo los instantes, vuelvo a ella, la que fui. Sería una quimera intentar revivirlos, imposible. Lo que pasó, atrás queda, pero la certeza de haber sido, me llena el alma.
Aquella época en que para mí todo eran espirales que giraban a mi alrededor. Probablemente era yo la única que lo hacía, él sabía centrar mi norte y no supe (o no quise, o no pude) conservarlo. Han pasado muchos años, qué más da ahora.
Es curioso como las causalidades nos ponen a uno frente al otro, cuando menos lo esperamos, cada 3 ó 4 años. Tú, que me enseñaste los paréntesis.
Bob ya no existe. Tal vez te quedaste con Francesc o con Lázaro, tampoco los buscaré. Me quedo con el recuerdo y aquellas cajas entreabiertas, tu forma de llamarme..Maga. Nadie más:
te leo, intentando entender un vacío sordo me llena la boca (te despeinaría, por toda palabra ahora estoy detrás de ti y no puedes verme sabes que estoy porque me sientes en tu espalda (amándote, fuera del mundo fuera de esos recuerdos y de las cosas que huirán como serpientes de las cajas entreabiertas esperándolo, siempre, con los brazos abiertos porque no puede ser de otra manera (bob vuelve a la cama. lleva todo el día en ella, vagando por los sueños más obtusos, con la certeza de que sólo su día valió la pena en el ratito en que estuvo contigo. al pasar por delante de la puerta de tu habitación, un leve toque en los dedos. algo que, en nuestro idioma inventado, sirve para que sepas que te amo, siempre (por encima de todo
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