¿Por qué los días se tuercen así, sin más?

Lo que había empezado como una mañana provechosa se ha convertido, no sé cómo, en un cúmulo de horas sin sentido donde la mente ha viajado a su antojo. Sube, baja y vuelve a subir..

Me queda una hora para salir de aquí y, al mirar a través del cristal, solo gente y más gente -qué poco los soporto- y esa sensación amarga de contar los minutos.
Hacía tiempo, mucho aunque parezca poco, que no contaba el tiempo. Es el que es y por mucho que paguemos para ahorrarlo, sigue siendo el mismo, 24.

Uy...un número menos y habría sido el tuyo.

También he cambiado de número, ya no me gusta el 7, ni me daba suerte ni me quitaba el ardor, así que ahora no tengo número -y tal vez tampoco suerte-. No importa, estar, está, solo hay que verla y ahora, con el reloj en la mano, no estoy para contar nada más.

Sí, hoy no es el día. Hoy, esa insensata no me mirará ni de soslayo.

De todos modos, todo sucede a pesar de, así que mañana será otro día.



No hay comentarios:

Publicar un comentario