La Destrucción

Mediodía.

Me viene a la mente Baudelaire y sus Flores del Mal.
Siempre he pensado que el caballero rondaba compañías sadomasoquistas. Esa forma tan propia, tan suya, nihilista, de no distinguir entre Bien y Mal y con la que tanto me identifico, palpable en cada escrito, en cada poema, en cada línea de ideas..

Yo debería haber nacido mucho antes, lo sé..Tal vez para entender(me) de otro modo.
Vivo y siento orgullosa en mis modos y formas y, aunque me encanta sentirme única, la originalidad del sentimiento no es solo de mi propiedad.


El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento como quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.

A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
la forma de la más seductora mujer,
y bajo especiales pretextos hipócritas
acostumbra mi gusto a nefandos placeres.

Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
jadeante y destrozado de fatiga, al centro
de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,

y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción! 


Y ahora recuerdo a Dean Volker Moriarty, el primer hombre que me sorprendió positivamente en la red. 
Gracias, O, donde quiera que estés.
 



 


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