Control o fluidez



Cuando una vive pendiente de todo cuanto le rodea, habituada a la necesidad de control de cada situación, de cada movimiento, disfrutando con el efecto que ello comporta, es complicado dejarse llevar.
No es una cuestión de ceñirse a un comportamiento determinado y no dejar margen para el cambio. Me limito a proceder en función de lo que me abrasa por dentro y ahí residen mis pros y mis contras. Es delicado dejar de ser, una siente como siente y me resulta difícil actuar de otro modo. Tal vez en éso reside la fluidez de la espera, en desenvolverse sin prejuicios en ámbitos diferentes, sin previo aviso, disfrutando al hacerlo.
Tal vez llevada por el nerviosismo que en ocasiones me apuñala, últimamente me sorprendo en punto muerto. Ni chicha ni limoná, que dicen algunos. Sé que es cuestión de tiempo que retome mis conductas pero ser consciente de que se espera algo de mí, hace que huya de todo cuanto, curiosamente, también deseo.
Yo, que hasta el momento creía que jamás aprendería a dejarme llevar, ahora percibo que casi me obligo a ello. Ya desde pequeña, cuando tocar el piano me apasionaba y el indeseable me obligaba a sentarme e improvisar, aprendí que soy capaz de abandonar mi pasión si sumergirme en ella se convierte en una obligación.
Siempre se ha esperado algo de mí, personas diferentes, situaciones diferentes, consecuencias diferentes…pero con un denominador común: decepcionar o no.
Hoy es reflexión, ¿por qué esta sensación de tibieza, de un “casi” constante, de querer permanecer en un rincón y tan sólo observar? Tal vez porque ahora deseo dejarme llevar. Pocas cosas necesito en mi vida, hoy ésa es una de ellas. Y quizá mañana piense que no ha merecido la pena, pero “mañana” es otro día…
Cuestión de tiempo, de decepción, de fluir, de conquistar una nueva faceta en mí. No es un objetivo, ni siquiera un deseo que lograr, es la sensación de aprender a conocer(me) y encontrar a la que soy. Quizá de ese modo logre relajarme y retomar a la Dama creativa, constante y persuasiva que fui no hace demasiado, la que disfrutaba manejando, provocando, cada situación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario