Ellos

Cada vez que leo en otros cómo llegan a enamorarse de su Dominante, me atacan las convicciones.
Es natural que, entre dos personas que se dedican, ya sea a aprender o a enseñar, a someterse o a dominar, es lógico que fluya un sentimiento. Si la relación crece en prácticas y tiempo, se crea un vínculo de complicidad, en la mayoría de los casos profundo, que de hecho es la base para que los encuentros no se limiten a una sesión planificada sin más.

Respeto las preferencias de cada uno y he aprendido a saber qué quiero y qué no quiero y no dudo que, con el tiempo adecuado, esos gustos pueden variar.
Lo que me excita con uno, no es lo mismo que puede excitarme con otro. Es una amalgama de sensaciones estrictamente clasificadas cuyo denominador común es El Placer, tanto el que recibo como el que regalo.
Pero, de un modo u otro, si no siento, si no deseo que llegue el momento, todo se basa en un intercambio. Por el contrario, esa conexión, esa actitud de curiosidad, de querer más, es lo que me mueve. Eso no significa que no tenga clarísimo dónde están los churros y dónde las meninas.

Tal vez porque, "a pesar de" -cómo te Amo, N- soy una romántica, siento, creo y vivo con la convicción de que estoy en este mundo, vivo esta vida, porque soy capaz de saber diferenciar ambas cosas.
El Amor, con mayúsculas, es lo que me mueve. Amo todo cuanto me rodea (porque de no hacerlo, lo aparto de mí), Amo todo cuanto empiezo y, a veces, todo cuanto doy por finalizado. Pero lo dicho, una cosa es el Amor y otra muy diferente -aunque a veces se confundan- mis relaciones entre fustas, pinzas y cuerdas..Deseo esa sensación de proximidad -a veces incluso camadería-, esa certeza de estar dentro del otro, de controlar sus emociones, de jugar con su impaciencia. Me crece sentirme deseada, admirada, idolatrada, pero lo que jamás olvido es quién soy y hacia dónde voy.

No acostumbro a asegurar nada porque no soy persona de andar poniéndome más objetivos que respirar cada día, pero algo tengo claro y con ésto vuelvo al inicio de este post, que me voy por las letras y los dedos se me alteran: cualquier sentimiento que pueda llegar a conocer dentro de este mundo no es más que una etapa de mi vida, de un pasar que no volverá y quiero aprovecharlo, nutrirme, aprender, enseñar y gozar en cada milésima de segundo. Nada tiene que ver con querer compartir mi vida ni ensoñaciones basadas en un futuro que no conozco -ni quiero conocer-. Las pitonisas, las y los que juegan con el "podría..." son igual que los del "y si..." y yo, a ciencia cierta, no soy de ésas.

El hoy, ahora, es lo único que tengo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario