Pasaremos largo rato charlando sobre nuestro día a día y, llegado el momento, tu expresión cambiará al ritmo de mi mirada ¿Recuerdas el destello en tus ojos de las cinco? Lo has intuido, imaginas que algo ocurrirá pero a medida que pasa el tiempo y nos (re)encontramos, no adivinas exactamente el qué. Contigo siempre es a mejor..
Intensidad
Ha llegado el momento. Abres la puerta, subo las escaleras y tú a mi espalda, fijando la mirada lasciva en mi trasero (no me hace falta girarme, sé que lo haces a la más mínima ocasión). Disfruto de ello y lo sabes, aunque juegue con mi orden de que dejes de hacerlo.
Juego con tu incertidumbre, con no saber qué debes hacer, aunque no me haría falta mostrarte el camino. Me aprendiste hace tanto que me asusta.
Dolor
No he previsto nada concreto, a pesar de que creas que sí siempre que tenemos una cita. Esta noche te mostraré la profundidad de tu propio ser, esa capacidad que tienes de cambiar de registro y pasar de la desfachatez de tu seguridad a la más amplia de las entregas.
Infinito
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